Fin de la exención de 150€ en aduanas UE: el cierre definitivo del dumping low-cost
Qué cambia cuando la UE elimine la exención de 150€ en 2028, por qué valida el modelo B2B profesional y qué decisiones conviene tomar antes.
De todas las regulaciones UE sobre importaciones que se están desplegando entre 2026 y 2028, hay una que tiene mucho más calado de lo que la prensa ha transmitido: el fin definitivo de la exención aduanera de 150€. La tasa transitoria de 3€ a paquetes pequeños y el CBAM sectorial se llevan los titulares, pero el cambio estructural —el que realmente reordena el mercado— es este. Cuando se elimine la exención, la categoría misma de “envío de bajo valor exento de aduana” desaparece, y con ella una década de arbitraje regulatorio que ha distorsionado profundamente la competencia en e-commerce hacia Europa.
Este artículo aborda el cambio desde la posición del importador B2B profesional: la empresa que lleva años importando en contenedor, declarando valor en aduana correctamente, pagando arancel e IVA sobre CIF y compitiendo con quien jugaba otras reglas. La tesis de fondo es simple: el fin de la exención no es una noticia negativa para este perfil. Es la validación diferida de un modelo de trabajo que durante años estuvo injustamente desventajado frente a operadores que se beneficiaban de un subsidio regulatorio que nunca era mérito, solo ventaja normativa.
Qué es la exención de 150€ y por qué existía
La exención de 150€ es una figura del Código Aduanero de la Unión que establece que los envíos procedentes de fuera de la UE con valor intrínseco inferior a 150€ están exentos de pago de derechos de aduana (arancel). No de IVA —que sí se cobra desde la reforma del IOSS en 2021—, pero sí de arancel. La lógica original de la norma era razonable: evitar que el coste administrativo de tramitar aduana para envíos de muy bajo valor fuera superior al propio valor del envío. Era una figura diseñada para regalos entre particulares, muestras comerciales y compras puntuales, no para un flujo de miles de millones de paquetes al año.
La realidad del comercio digital durante la última década cambió completamente esa ecuación. Plataformas como AliExpress primero, Wish después, y Shein y Temu en años recientes, construyeron modelos de negocio que dependían estructuralmente de esa exención. El producto se enviaba fragmentado en paquetes individuales a consumidor final, cada uno por debajo de 150€, y cada uno entraba en la UE sin arancel. El resultado: millones de envíos diarios —nueve de cada diez paquetes pequeños que entran en la UE proceden de China, y España es uno de los tres mayores receptores— que competían directamente con el comercio local y con los importadores profesionales sin cargar la estructura fiscal normal.
A esto se añadieron dos prácticas complementarias que terminaron de romper el sistema: la infravaloración sistemática en declaraciones aduaneras (productos que se declaraban por 10€ cuando valían 40€ para esquivar también el IVA) y el split artificial de pedidos (un pedido real de 400€ enviado como tres paquetes separados de 133€ cada uno para evitar el cruce del umbral). Aduanas europeas han documentado estos patrones sin conseguir contenerlos por volumen.
La eliminación de la exención es la respuesta estructural a ese fallo de diseño.
El calendario aprobado y lo que falta por concretar
La propuesta de la Comisión, consensuada con Parlamento y Consejo durante 2025, establece un calendario en tres fases coordinadas con la tasa transitoria de 3€ a paquetes desde China y con otras reformas del Código Aduanero.
Julio de 2026 marca la entrada de la tasa de 3€ por envío. Noviembre de 2026 suma 2€ adicionales en concepto de gestión aduanera, lo que deja el coste fijo por paquete en 5€. Y 2028 es el año previsto para la eliminación efectiva de la exención, momento en que todos los envíos entrarán por el régimen aduanero completo sin umbral mínimo de valor.
Queda por concretar alguna pieza operativa —el nuevo marco del IOSS, la digitalización completa del despacho de envíos de bajo valor, la armonización con los operadores postales— pero el rumbo no está en discusión. Lo que está cerrado es el final de la exención como figura. A partir de 2028, el importador que quiera traer producto desde China a UE tendrá exactamente dos caminos: el régimen aduanero normal, con sus formalidades y costes, o el incumplimiento.
Quién pierde y quién no pierde con este cambio
La cartografía del impacto es más clara de lo que parece cuando se miran uno a uno los perfiles del mercado.
El importador B2B en contenedor no pierde nada. Su operativa actual ya incluye arancel sobre CIF, IVA, declaración correcta con DUA, trabajo con transitario y despacho profesional. El fin de la exención no le añade ninguna obligación, porque ya la cumple. El único cambio en su entorno es que algunos competidores que compraban producto fragmentado para esquivar aduana dejan de poder hacerlo.
El vendedor de Amazon FBA serio tampoco pierde. Si ya reponía por contenedor consolidado —FCL para volúmenes altos, LCL programado para volúmenes medios—, su landed cost no cambia. Lo que cambia es que competidores suyos en marketplace que reponían con envíos <150€ fragmentados se ven forzados a profesionalizar logística o abandonar el modelo. La guía sobre importación para Amazon FBA detalla cómo funciona un flujo de reposición correctamente dimensionado.
El dropshipper directo a consumidor sí pierde estructuralmente. Su modelo dependía de enviar producto chino directamente al cliente europeo sin cruzar aduana efectiva. Con el fin de la exención, cada envío tributa arancel e IVA de forma normal, y el margen operativo de ese modelo se evapora. Quien quiera seguir en dropshipping deberá hacerlo con almacén europeo, consolidando compra por contenedor y enviando desde la UE. Es decir: deberá dejar de ser dropshipper en sentido puro y pasar a ser distribuidor. El artículo sobre dropshipping desde China explora esa transición.
Las plataformas tipo Shein, Temu y AliExpress pierden parte significativa de su ventaja. No necesariamente dejan de operar —su modelo logístico es sofisticado y tienen capacidad para reorganizar cadena de suministro incluyendo centros de distribución en UE—, pero pierden el diferencial de coste que les permitía competir con un 30-40% menos de precio efectivo frente a un importador que cumplía todas las reglas.
El pequeño importador que combinaba modelos pierde flexibilidad. Este es el perfil que más ajuste operativo tendrá que hacer: el que traía contenedor para grueso de inventario pero complementaba con envíos pequeños frecuentes para reposiciones urgentes, muestras o testing. Esa parte pequeña de su operativa ya no compensará fragmentada; tocará planificar mejor.
El patrón que se repite: regulación que nivela, no que castiga
Conviene observar que el fin de la exención de 150€ forma parte de un patrón que se repite en varios de los cambios regulatorios UE de esta ventana: regulaciones que parecen un endurecimiento de la importación desde China y que al mirarse de cerca resultan ser niveladores del terreno competitivo para el importador europeo serio.
El CBAM para importaciones chinas iguala costes de carbono que el productor chino externalizaba. El EUDR para importadores exige trazabilidad de origen que el proveedor opaco no puede ofrecer. El Reglamento UE de Baterías pide documentación técnica que el fabricante serio ya tiene y que el revendedor improvisado no. El GPSR de seguridad general del producto exige responsabilidad del operador que pone producto en el mercado, algo que el importador B2B siempre asumió y el canal low-cost evitaba.
En todos los casos el mensaje subyacente es el mismo. La regulación europea ha decidido cerrar una década de asimetría en la que el comercio tradicional cargaba con obligaciones que el canal de bajo valor podía evitar. El fin de la exención de 150€ es pieza central de ese reordenamiento. No es un impuesto nuevo al importador honesto. Es la desaparición de un subsidio implícito al que no lo era.
Estrategias legítimas que sustituyen el hack de envíos <150€
Para el importador que aún tiene una parte de su operación dependiente del umbral de 150€ —testing, reposiciones pequeñas, flujos mixtos— hay cuatro alternativas plenamente legales y que ya son estándar en importación profesional.
La primera es la consolidación LCL programada. En lugar de enviar diez paquetes sueltos <150€ a lo largo del mes, se programa un envío LCL (Less than Container Load) quincenal o mensual con el grueso de reposiciones. El transitario lo agrupa con otros importadores, se despacha una sola vez y el coste unitario por producto puesto en almacén suele ser inferior al de los paquetes fragmentados incluso antes del fin de la exención. El artículo sobre FCL vs LCL explica cómo funciona en detalle.
La segunda es el depósito aduanero. Permite traer mercancía a territorio UE y mantenerla en régimen suspensivo —sin pagar arancel ni IVA— hasta el momento de la salida efectiva al mercado. Útil sobre todo para importadores con flujo irregular, para quienes trabajan varios mercados UE o para quienes quieren tener stock en Europa sin movilizar aún la fiscalidad completa.
La tercera es el DDP completo con proveedor. Es la fórmula donde el proveedor chino se hace cargo de logística, despacho y entrega en almacén europeo. El importador recibe el producto ya nacionalizado a un precio todo incluido. Tiene costes, pero elimina la complejidad operativa y es útil para importadores que no quieren montar infraestructura logística propia. Puede coordinarse bien con métodos de pago a proveedores chinos que incluyan cláusulas específicas.
La cuarta, para casos de muestras y testing, es el envío postal con régimen simplificado o a través de empresa de mensajería que ofrece despacho integrado. El coste por envío pasa a ser mayor que antes —ya no opera la exención— pero sigue siendo razonable para volúmenes pequeños de muestra que no se replican cada semana.
En ningún caso la solución pasa por seguir fragmentando pedidos. Esa vía se cierra en 2028 y los servicios aduaneros ya están endureciendo el control del abuso del umbral desde ahora.
Qué decisiones estratégicas conviene tomar en los próximos 18 meses
El cambio efectivo es en 2028, pero los movimientos razonables empiezan ya. Hay cuatro líneas que un importador B2B puede plantearse revisar durante 2026-2027.
Posicionamiento de marca y valor diferencial. Con el canal low-cost perdiendo ventaja fiscal, hay espacio para reforzar propuesta propia: marca registrada, calidad documentada, servicio posventa local, garantía real. Todo eso tiene precio en el mercado, y cuando el diferencial de precio con Shein/Temu deja de ser tan abismal, la prima que el consumidor paga por producto serio se sostiene mejor. El artículo sobre crear marca propia importando de China desarrolla este punto.
Formalización de contratos con proveedor. Un proveedor estable con condiciones DDP claras, plazos comprometidos y calidad recurrente vale más que tres proveedores esporádicos. En un escenario donde la normativa europea exige trazabilidad creciente, esa relación formalizada se vuelve activo. Es el momento de cerrar acuerdos más que transaccionales —revisar la negociación con proveedores chinos con vista larga.
Revisión de la estructura logística. Si hay dependencia de envíos pequeños frecuentes, ver cómo sustituirlos por LCL programado o depósito aduanero. La transición toma meses porque implica ajustar ritmos de producción, stock mínimo en almacén y tiempos de tránsito —FCL vs LCL es una lectura útil para dimensionar el cambio.
Pricing al cliente final con visión 2028. Si parte de tu margen actual descansa sobre un diferencial de precio frente a canal low-cost que va a reducirse, conviene no asumir que ese diferencial desaparezca sin más. Al revés: es una oportunidad de ajustar precio al alza en pequeño porcentaje mientras el competidor barato sube más aún. El tempo del reajuste tiene que ser gradual y coordinado con el canal de venta.
Una observación sobre el discurso
Cuando este cambio se concrete, es previsible que una parte del discurso público lo presente como “fin del comercio barato con China” o como “castigo al consumidor”. No es ninguna de las dos cosas. Es el restablecimiento de condiciones competitivas equivalentes para todos los operadores que venden producto chino en Europa. El consumidor pagará más por el pedido directo de Temu, sí, pero ese sobreprecio ya estaba siendo pagado por otra vía —coste ambiental, responsabilidad por producto defectuoso sin recurso, quiebra de comercio local, erosión de recaudación fiscal— y simplemente no aparecía en ticket. El fin de la exención lo hace visible.
Para el importador B2B, que nunca se benefició de esa exención, la lectura honesta es: durante años has competido con una mano atada a la espalda. A partir de 2028 compites sin esa desventaja. Prepárate bien, que la ventana para hacerlo es buena.
Cierre
El fin de la exención de 150€ en 2028 es el cambio más estructural del paquete regulatorio UE 2026-2028 sobre importaciones desde China. Elimina la figura normativa que permitió una década de asimetría competitiva y devuelve al régimen aduanero ordinario su función original: un sistema donde todos los operadores que venden al mercado europeo tributan sobre las mismas reglas, sin huecos de umbral para el que supiera explotarlos mejor.
Si tu empresa importa en volumen y quiere revisar su estrategia de cara al nuevo escenario —contratos con proveedor, estructura logística, pricing al canal— la verificación de proveedor en 48h es para eso. No es una conversación para quien busque seguir exprimiendo atajos; es para quien quiere capitalizar que el terreno, por fin, se nivela.
Última actualización: abril 2026
Última actualización: abril 2026
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